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Les exigían estar solteras, tener buena salud y someterse a periódicas inspecciones sanitarias y de higiene corporal. Eran atendidas por un médico y un sacerdote.

A pesar de su sujeción, la mayoría de estas mujeres prefería los prostíbulos a ejercer la prostitución por libre. Las que decidían abandonar ese tipo de vida eran trasladadas a una casa de penitencia, donde permanecían recluidas en clausura a la espera de entrar en un convento o lograr la dote necesaria para contraer matrimonio. Los beneficios de los padres de la mancebía debían ser cuantiosos pues, al decir de Colosía, algunos caballeros de alto rango participaban en el negocio.

En el Archivo de Trujillo he podido consultar contratos de tales arrendamientos. En el siglo XVI, con la contrarreforma, la tolerancia se esfumó y se ordenó cerrar los prostíbulos.

Pero fueron los ilustrados radicales del siglo XVIII los que impulsaron una revolución erótica que podría compararse a la liberación sexual de los años sesenta del siglo pasado. En los salones de la alta sociedad parisiense, donde el matrimonio era un asunto de conveniencia y se desplegaban los rituales de galantería y seducción que reflejan Las amistades peligrosas, el sexo se libera de ataduras. Una nueva cultura del deseo y del erotismo acabó con la estigmatización del acto sexual, ridiculizó la castidad por antinatural, reclamó el divorcio y acogió la homosexualidad y las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Pero el siglo XIX cortó de raíz toda esa voluptuosidad. Solo en aras de la necesaria misión de traer hijos al mundo aceptaba con resignación la mujer de los círculos conservadores el uso de su cuerpo.

El rigor de la ética victoriana condujo al incremento de la prostitución, el infanticidio y la doble moral. Una vez cerrado, las mujeres se trasladaban a otro domicilio y reiniciaban sus actividades, proliferando de esta manera la prostitución callejera en el centro de la Ciudad, pese a la acción policial Donna Guy señala que en esta década, los extranjeros con conductas desviadas y los marginales sociales argentinos eran inaceptables para las elites gobernantes.

En consecuencia, las asociaciones de rufianes judíos 23 fueron llevadas a los tribunales y los burdeles con autorización municipal fueron abolidos por una ley nacional No obstante ello era mano de obra posible de dominar y aprovechar. Esto desato entre los rufianes agrupados o no en organizaciones, una verdadera guerra tendiente a continuar el negocio de la Zwi Migdal. Se produjeron asaltos, castigos, robos, secuestros e intentos de reimplantar los métodos crueles y extorsivos para imponer el trabajo prostibulario a las mujeres antes sometidas Es en ese periodo cuando la justicia acordó que el delito de facilitar la prostitución puede ser cometido por hombres o mujeres, mayores o menores de edad 27 , después del mismo no hubo excepciones para escapar a la acción de la ley.

El 11 de octubre de se sancionó en Ginebra la Convención Internacional contra "la trata de blancas y de niños" sus once artículos sirvieron de fuente de inspiración para las modificaciones que se fueron llevando a cabo aquí y en el mundo en materia de prostitución El investigador Andrés Carretero señala que en se estimaban entre El 26 de mayo de ese año se sanciona la Ordenanza Municipal 5.

Otro informe policial del periodo señala que uno de los lugares de trabajo de las meretrices era la plaza de la Torre de los Ingleses, a cuyo costado del monumento se encontraba la llave de iluminación de todos los focos de la misma; muchas prostitutas llevaban a sus clientes allí, y conociendo el sistema, apagaban las luces, trabajando en el césped. Los rufianes constituían una plaga, pues empleaban todo tipo de engaños para someter a las mujeres a una esclavitud repugnante, y por si fuera poco, muchas por ignorancia o a veces por amor se transformaban en sus cómplices.

El primero es menos violento en el trato y menos peligroso para la sociedad, el segundo sin embargo aplica el temor, es inhumano. Seguidamente el autor para aclarar el estado de la prostitución reglamentaria nos ilustra con varios informes estadísticos, y para ello tiene en cuenta las nacionalidades de las meretrices.

Hacía el 31 de diciembre de los datos eran los siguientes Como ya indicamos el total de prostitutas registradas por las autoridades en llegaba a de las cuales eran extranjeras y el resto argentinas.

De estado civil solteras y el resto casadas. Los prostíbulos que observamos registrados para esa fecha eran , cifras muy inferiores a la realidad, debido a la disminución de los registros oficiales y al aumento de la clandestinidad. A lo que Andrés Carretero agrega que en las cifras anteriores que suministra Alsogaray, respecto de las prostitutas registradas trabajando en prostíbulos, no aparecían informaciones o datos sobre mujeres menores de 22 años.

En cambio aquí, en este procedimiento se registran 2. Entre 23 y 50 años de edad, Alsogaray sostiene que llegaron a ser El cotejo con información anterior respecto de la nacionalidad y edades permite comprender a grandes rasgos la prostitución para la mitad de la década de , que se ha mantenido casi sin alteraciones respecto de décadas anteriores debiéndose esto a que las modalidades de trabajo han seguido estables a pesar de haber variado las cifras de prostitución y prostíbulos Sin embargo lo que si cambiaron fueron los conceptos y las ideas de las autoridades, los hechos reales demostraban el fracaso y la inutilidad de la legislación sancionada, había una necesidad urgente de terminar con los reglamentos De este modo se evitaban condenas a dictarse por reincidencias no consignadas en el informe, provocando por ese medio autos de libertad, cuando no absoluciones y sobreseimientos.

En las comunicaciones a los jueces no se contemplaban las precauciones exigidas y solo por excepción se consignaban detalles precisos de las diligencias practicadas. Dominando un tono ambiguo o de doble interpretación" La emisión de documentación falsa llegó a constituirse en una industria lucrativa, porque las cédulas de menores de edad adulteradas costaban trescientos pesos "para las porteras de los prostíbulos" 40 y cincuenta pesos o quinientos pesos para los rufianes que buscaban obtener carta de ciudadanía Los argumentos que se utilizaron a fines del siglo XIX para reglamentar la prostitución, entre otras cosas, fueron para protegerla Estamos al tanto que desde en nuestro país existía una ordenanza relativa a la inspección médica de las prostitutas, la cual disponía la creación del Sifilicomio y Dispensario, destinados a la atención de los enfermos de sífilis.

Todas las prostitutas inscriptas debían ser revisadas una vez por semana art. Pero respecto a la solución del problema, si bien las medidas se centraron en las prostitutas por ser el foco posible de control, el mal siguió su curso ya que no se podía controlar a la clientela masculina.

Se denunció también la facilidad con que las mujeres evitaban revisiones y la complicidad de algunos funcionarios políticos y policiales con las encargadas de los burdeles para incumplir las disposiciones oficiales de inspección médica obligatoria.

Comenzando así ha reclamarse la necesidad de abolir el sistema reglamentarista de la prostitución para poder detener el incremento de las dolencias venéreas La doble moral estaba a la orden del día, los prostíbulos reglamentados permitían cumplir con las exigencias sociales de experiencia carnal para los solteros que pretendían formar una familia y respecto a los varones casados, descargar la insatisfacción del matrimonio vacío de placer. A muchas de ellas se las consideraba instigadoras de la mala conducta masculina y responsables del contagio de estas enfermedades" Se centró el debate asimismo en establecer a nivel nacional, un sistema sanitario encargado de la prevención y del tratamiento de las enfermedades venéreas.

Así el Departamento Nacional de Higiene fue visualizado como espacio para la organización de una estructura administrativa que asegurara la centralización de la asistencia de las afecciones venéreas.

En el Congreso fue donde se hizo evidente la rivalidad de intereses y proyectos en torno a la organización de un sistema nacional de profilaxis que involucraba a funcionarios, políticos, especialistas y numerosos grupos de la sociedad civil. Todos estos planteamientos, defendidos desde posiciones diversas formaron parte del debate y llevaron a la sanción de la ley Antecedentes y proyectos sobre la ley A esas casas es a donde van los jóvenes, el porvenir de la patria, como dicen los nacionalistas, a contaminarse y a difundir enfermedades venéreas Insistía también que los solteros mayores de veinticinco años pagaran impuestos, para alentarlos a casarse Neiro Rojas El Día Médico , mayo 24 de en el caso del contagio de un marido a su esposa, que conoce en forma privada".

El artículo denota una falta de equidad, pues la mujer queda eximida del examen médico prenupcial, como si no existiera la posibilidad para ella de una afección venérea.

De la parte final de este mismo artículo se desprende, que si la mujer tuviera blenorragia, al casarse, no cumple con las disposiciones del mismo, a lo que Castaldo agrega, que a pesar de existir dolo, no tiene pena, pues no se exige el certificado como al varón.

Configura la ley Lo reprime con una pena del art. A fines del siglo XIX de la mano del discurso médico se intento hacer compatible el discurso liberal del contrato social con las necesidades de orden del capitalismo industrial.

Las enfermedades venéreas junto con el alcoholismo, la delincuencia, la prostitución y la vagancia reemplazaron en este siglo a la peste, la lepra etc. En cambio aquel individuo que busca los favores de una cortesana clandestina no siente la misma seguridad y se aviene" La adhesión al movimiento abolicionista formaba parte del pensamiento de estos legisladores como se puede apreciar en los debates parlamentarios.

Dicha ley reconocía el programa criminológico positivista poniendo su eje en la profilaxis social, preocupación propia de las ideas del período. Los esfuerzos para proscribir la prostitución, junto con el desbaratamiento de las redes de los tratantes de blancas, ayudaban a promover el pensamiento de que era posible resolver el problema de las mujeres peligrosas y de las familias inmorales. Pero pese a las buenas intenciones de la misma, Donna Guy señala, que los reformistas socialistas como Giménez, usaban el problema de la prostitución para conseguir apoyo político, argumentando que la abolición de la prostitución legalizada, sumado a los cambios de los derechos civiles de las mujeres, desterraría la inmoralidad entre inmigrantes y nativos.

Sin embargo el creciente empleo de las mujeres y su independencia económica, desanimaban en gran medida el entusiasmo generado por los reformistas morales. Las mujeres trabajadoras independientes destruían en forma esencial la autoridad masculina y la vida familiar. Hasta que abandonaran su libertad y se sometieran a la autoridad, como lo habían hecho las prostitutas en el pasado, todas las mujeres eran victimas potenciales de la trata de blancas y necesitaban ser protegidas Tiempo después, el 13 de marzo de , el dictamen redactado por el Dr.

O en otros términos, empleados en el léxico internacional, es abolicionista de la reglamentación. La subsistencia del prostíbulo patentado fue para nuestro país un motivo de descrédito moral en el campo internacional.

La Argentina no puede constituir una excepción 77 ". Farrell se dictaba el decreto ley En los locales que el Instituto de Profilaxis determine, es obligatorio tener en venta los equipos preventivos para profilaxis individual venérea, de la clase y precio que el instituto establezca, como asimismo entregar gratuitamente instrucciones impresas relativas a la lucha y educación antivenérea. Les queda prohibido el tratamiento de las enfermedades venéreas por correspondencia y los anuncios en cualquier forma de supuestos métodos curativos.

Queda liberada de todo impuesto aduanero y de impuestos internos la importación o fabricación de remedios que a juicio de las autoridades sanitarias sean necesarios para la lucha antivenérea.

Comuníquese al Poder Ejecutivo. Factores antropológicos y sociales. Su prevención y represión. Policía de costumbres , Buenos Aires, Editorial Tor, , pp. Castaldo, Tesis doctoral sobre "La Prostitución. Facultad de Ciencias Médicas, p.

prostitutas siglo xx prostitutas menores Los prostíbulos que observamos registrados para esa fecha erancifras muy inferiores a la realidad, debido a la disminución de los registros oficiales y al aumento de la clandestinidad. Sin embargo, como hemos visto en la Ordenanza del Ayuntamiento, en Sevilla se prohibieron a primeros de siglo las casas de citas o " monasterios de malas mugeres ". Tiempo después, el 13 de marzo deel dictamen redactado por el Dr. En una inspección que prostitutas siglo xx prostitutas menores llevó prostitutas siglo xx prostitutas menores cabo en un burdel ense le impuso al "padre" -así se les llamaba a las personas que los regentaban- multa de doce reales por tener una prostituta sin la debida licencia, y se le ordenó a ésta abandonarlo ets en prostitutas universitarias prostitutas pena de cien azotes. Hasta comienzos del siglo XX, con Freud y Schnitzler la ciencia no se interesó por la sexualidad femenina ni por los problemas que su represión acarreaba, ni la mujer reivindicó su cuerpo como fuente de placer. Las regentas de dichos prostíbulos costearían los gastos en caso de enfermedades y embarazos. La medida ha sido criticada desde varios frentes:

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