prostitutas en el arte yo puta: hablan las prostitutas

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Haz clic para votar Eliminar voto. Datos del libro Otros libros del autor. Los que leyeron este libro también leyeron. Valoración Media Todavía no ha sido valorado. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío.

Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda.

Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos.

Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución.

Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas. En primer lugar nuestros gobernantes.

Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Las catalanas son putas de oficio y manejan el arte sin melindre; éstas, sólo en su figa confiadas, dejan en la muzada Barcelona la calle de San Pedro y la del Vidrio, y en carromatos sus canales cargan. Y el Gobierno, justísimo, a su lloro mostró blandas orejas, no dejando que se estanque esta rama del comercio cuando todos negocian libremente.

Del Tartesiano Betis los cristales doraron el cabello a aquella ingrata de cuyo nombre no quiero acordarme. Y a estas mujeres es pequeña burla la violencia, pues no son de colegio ningunas doncellitas: No extrañes que te encargue el ir decente, mas no el prolijo adorno te afemine ni el ungüento tu rostro contamine: No cause a mi discípulo embarazos la configuración de las facciones, no siendo las mujeres mascarones: De Castro las estatuas sobresalen con recomendación para el sujeto; el famoso pincel de Inza, en secreto lo pide a las muchachas que lo miran.

En la sepultura reposa Grisélidis Réal, rodeada de otros muertos lustres, como el escritor Jorge Luis Borges y el teólogo protestante Juan Calvino. La muerte permite que suceda lo inesperado: Aunque estar enterrada allí haya sido su deseo, que se cumplió el 9 de marzo de , cuatro años después de su fallecimiento. Escribir sobre Grisélidis Réal escritora, pintora, prostituta es reunir los datos de varias vidas y construir con ellas otra vida que no se asemeja a ninguna.

De ella se ha dicho y escrito de todo. Dicen que estaba loca. Que era un genio. Dicen que era autoritaria, agresiva y vulgar. Que era una humanista, una maldita. Un intercambio con personalidades de renombre como el escritor suizo Maurice Chappaz, un interlocutor esencial; con una de sus dos hermanas menores, con sus numerosos amantes. Una conversación literaria por momentos irascible, por momentos lírica.

Una forma de autobiografía epistolar. Grisélidis era un ser que se guiaba por el deseo. No era alguien capaz de escribir en el vacío, ella escribía dentro de una relación. No escribía para cautivar literariamente, ella escribía para seducir a alguien. Grisélidis Réal nació en Lausana, Suiza, en Hija de profesores, un padre helenista que falleció cuando ella tenía nueve años, pasó su infancia en Egipto, en Alejandría donde su padre —Walter Réal— era director de la Escuela suiza.

Al morir su padre, ella y sus hermanas menores —Corinnne y Viviane— recibieron una educación rígida y opresiva por parte de su madre, galerista en Ascona, un pueblo suizo. Gisèle Réal Bourgeois obligaba a sus tres niñas a ponerse en fila sobre la cama, con las piernas al aire y abiertas para inspeccionarles el sexo. Cuando amainaba la presión incesante de su madre, era en la escuela donde la llamaban el demonio de Egipto. Pero Grisélidis no tuvo esa suerte. Los padres de sus cuatro hijos la olvidaron.

Luego se instaló en Ginebra, donde se casó a los veinte años. Con solo treinta años era una mujer con cuatro niños de tres padres diferentes. Era una mujer terriblemente contradictoria: Yo diría que era la misma relación que tenía con la prostitución, ligada a la autodestrucción.

Lo que me gusta, lo que me atrae de ella, es justamente la presencia de esas pulsiones contrarias. Era un ser impuro , en el sentido de que no era completamente una madre, ni completamente alcohólica, ni completamente una prostituta, ni completamente escritora o pintora.

Pienso que tenía un problema de personalidad, que era probablemente borderline. Tal vez haya encontrado en su forma de vida una manera de poner allí todo su talento y su energía en un combate que le ha permitido no enloquecer del todo.

Grisélidis es alguien por quien yo tengo un enorme respeto. Me parece que al final de su vida adquirió una gran estatura como figura, una mayor trascendencia. No por el reconocimiento social, sino por sus reflexiones. Estoy muy orgulloso de mi madre, del ser humano que ha sido. Esto dice Igor Schimek, 62 años, por teléfono, desde Vétroz, un pueblo suizo de cuatro mil habitantes. Hijo mayor de Grisélidis, fruto de su matrimonio con un joven pintor, Sylvain Schimeck.

Para Igor, el encuentro con su madre —con esa madre— fue como saltar al abismo. Él la comprende, la estudia, como quien observa las caras de un poliedro. Ella me abandonó, me entregó a los seis meses a mis abuelos paternos porque, todo hay que decirlo, fue un abandono a pesar de las dificultades que tenía para educarme y para que no le quitaran la custodia.

Tenían buenaa intencionwa, pero no creo que haya sido la mejor decisión. Antes del encuentro con su madre durante la adolescencia, Igor recuerda haberse cruzado con ella una o dos veces, cuando ella intentaba un acercamiento a escondidas. Cuando Igor habla de su hermana lo hace con una ternura arrolladora, pero su voz refleja inquietud. Tal vez no acepta participar en reportajes porque no quiere hablar mal de Grisélidis, pero tampoco quiere hablar bien.

Éléonore no logró liberarse de su propia biografía. Sean valientes, combatientes, luchen contra la injusticia social, sean artistas. Ese fue el mandato que Grisélidis lanzó a sus hijos. Y de alguna manera —como pudieron— la escucharon: Tal vez, como dice Igor, no haya sido aplastante pero fue, sin duda, una mujer abrumadora. Se la ve hermosa con su pelo negro largo y espeso, sus rasgos serenos. Baila rodeada de hombres y mujeres que la observan como devotos frente a la sacerdotisa de un culto divino.

La que habla es la puta revolucionaria. Se ganó la vida como podía: Juntos viajaron a Alemania. En una carta dirigida al periodista y escritor francés Maurice Szafran, escribe: Cada mañana, al amanecer, cuando me acuesto, agotada, me parece que un rebaño de puercos me pasó por encima, que me pisotearon, magullaron, babeado encima, escupido en mi cara, en mis ojos, en mis orejas, en mi boca.

Entre tanto, como Sísifo, Grisélidis fue condenada a empujar su enorme piedra cuesta arriba. Una y otra vez. Leer la alejaba de la soledad y escribir la salvaba de la marginalidad. En una carta dirigida a su primer editor, Bertil Galland, explica por qué escribe: Todas las librerías Eventos Trabaja con nosotros. Accede a tu cuenta. Sistema de lectura Tagus Accesorios Tagus: Libros firmados por su autor.

Sociometría Teoría sociológica Trabajo social Asociacionismo y grupos sociales Cooperación Diccionarios de sociología Estudios sociológicos Feminismo y mujer Historia de la sociología Sociología de España Sociología de la Unión Europea Sociología del mundo. Haz clic para votar Eliminar voto. Datos del libro Otros libros del autor. Los que leyeron este libro también leyeron. Valoración Media Todavía no ha sido valorado. Valoraciones usuarios 0 0 0 0 0.

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Valoración Media Todavía no ha sido valorado. Éléonore no logró liberarse de su propia biografía. La muerte permite que suceda lo prostitutas en zafra prostitutas en lloret Entre tanto, como Sísifo, Grisélidis fue condenada a empujar su enorme piedra cuesta arriba. Quiso serlo todo al mismo tiempo: Éléonore no logró liberarse de su propia biografía. Tal vez, como dice Igor, no haya sido aplastante pero fue, sin duda, una mujer abrumadora. Ese fue el mandato que Grisélidis lanzó a sus hijos. Después de esto se tuvo por un héroe el que logró coger en su entrepierna cinco meses de verdes purgaciones, a costa de un gran traje y cien doblones.

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